Así es, asumir la vida por 24 horas es el reto que los terapeutas sensatos y los grupos de apoyo le presentan al adicto que quiere permanecer sobrio y en recuperación, ni  más, ni menos.

De esta forma, es más fácil para cualquier adicto vivir en abstención, sin consumir drogas o alcohol, lo que para la sociedad desenfrenada en que vivimos es tan alejado de la "realidad" y que por eso a los que no sufren de la enfermedad de la adicción, se les llama terrícolas, porque viven en la tierra, entre los mortales, sin preocuparse por las cosas que un adicto tiene que hacer, como no frecuentar ciertos sitios, no tratar ciertas personas -generalmente los "amigos" de consumo- y cambiar solo una única cosa para mantenerse en sobriedad: TODO.

Y es que el adicto en recuperación tiene que cambiar sus hábitos, romper con todo eso del pasado que lo llevó al consumo desenfrenado de alguna sustancia, que lo hace alejarse de la realidad y perderse para la sociedad. Y cuando toma la decisión, derrotado ya, habiendo perdido todo muchas veces, ad portas del hospital o la cárcel, o con un pie en la tumba, ya sin esperanza, pero solo con el soplo de vida suficiente en su alma para tratar de salir de la enfermedad activa, con la fe en Dios totalmente resquebrajada pero con un halo de su presencia que le permite empezar el tratamiento contra su adicción.

La forma de empezar a curar el alma puede presentarse de diversas formas. Cuando la persona que quiere cambiar está muy inmerso en las sustancias y su enfermedad es catalogada como crónica, debe haber innegablemente una intervención clínica para la desintoxicación y luego un tratamiento que busque llegar a la raíz del problema, en una institución especializada, con profesionales expertos en el tema. Afortunadamente en Bogotá, Medellín y Cali hay instituciones trabajando años en el tema.

Si la enfermedad es avanzada pero no es del todo crónica existe una primera etapa que es el tratamiento con un psiquiatra o con un psicólogo, acompañado de la asistencia a grupos de AA o NA, sin dejar de lado mientras se calibran las emociones, la opinión profesional ni sus recomendaciones.

Ya una vez se haya logrado un equilibrio en la conducta del individuo, es esencial que mantenga permanente contacto con otros adictos de recuperación, y para eso es fundamental la asistencia permanente a los grupos. Reza un slogan de la comunidad de AA desde hace muchos años: "Aléjate de los grupos y me contarás como recaes". Y no es una sentencia, simplemente la experiencia de miles de personas que han pasado y permanecen en los grupos, nos lleva a asegurar, a los que conocemos el tema de las adicciones, que la constante asistencia a las reuniones, mantienen sobria a la persona, al menos por 24 horas.

Y es que es más fácil ponerse la meta de no consumir durante el lapso de un día, y contar como le fue en la reunión de 24 horas después y lograr equilibrar de esta manera la vida propia, y la de los que están alrededor.

Por eso me atrevo a recomendar, y esto podría hacerse extensivo a los "terrícolas", vivir la vida por 24 horas, con fe en Dios y poniendo todas nuestras fuerzas y buena voluntad en el empeño, y contar mañana, como nos ha ido.