Cuando el glorioso Partido Conservador, de más de 170 años de historia reaparece en la escena política gracias a colincharse en el gobierno de Álvaro Uribe, apoyando sus iniciativas con respecto a la seguridad democrática, y siendo su socio más fiel después del partido del mismo presidente, aprovechando de esta manera para lograr réditos burocráticos -lo cual en si no es malo, uno gobierna con sus amigos, decía Aristóteles- y posteriormente electorales, convirtiéndose después del Partido Social de Unidad Nacional en obtener el mayor número de curules en las dos cámaras del Parlamento, lo cual también es válido.
Lo que bajo ningún punto de vista es válido, es que se lucren personalmente de los "favores" del ejecutivo, que pongan a fichas suyas en entidades cuyo uso de los dineros púbicos, es más delicado que cualquiera, como la Dirección Nacional de Estupefacientes, que además administra bienes incautados a la mafia.
Lo decía el Ex presidente Pastrana en una entrevista radial esta mañana, el Partido Conservador, que ha sido siempre el aliado de la moral, no puede permitirse el lujo que parlamentarios suyos cuestionados, además, dirijan la colectividad. No es ético.
Que la suma de congresista + corrupción + narcotráfico no solo es ilegal, sino inmoral, y deberían al menos mientras surten efecto o no las investigaciones, hacerse a un lado de la colectividad, y porque no, añado yo, renuncien a sus curules, para que el Partido no las pierda en caso de una eventual condena.
Claro está, esto no va a pasar, la dignidad les importa muy poca, sus ansias de poder y de dinero son más fuertes y la depuración solo se dará por cuenta de la Fiscalía y la Procuraduría, y entonces, o el Partido de Caro y Ospina -que alguna vez comparamos como el de CIro y CArlina, ambos fuera a DIos gracias de escena política- vuelve a sus raices de honetidad, da un cambio hacia el futuro volviéndose más incluyente de las minorías -todas: negritudes, indígenas, LGBT, etc- o se covierte en un partidito que sin ansias reales de poder, se conforma con las migajas que el presidente, gobernador o alcalde de turno, les dé.
En ese caso, definitivamente, ese no es mi Partido Conservador.

Juan Felipe, bienvenido a una visión democrática del mundo: La izquierda inteligente!!
Por otra parte me parece muy sensato tu artículo, cuanta verdad y cuanta valentía al reconocer que al interior de uno de los partidos tradicionales se presenta no solo corrupción sino tirania y desconocimiento, un abrazo por eso!.
Por otra parte creo que hay que reconocer que no es solo culpa del Partido Conservador, un pensador dijo hace mucho que uno termina pareciéndose a sus contrincantes, la crisis de moral y ética en la política no es solo de la derecha conservadora… lastimosamente la izquierda también ha caído en ese juego!!