Conocí a Carlos Vicente De Roux hace más o menos 15 años en casa de un amigo en común, el ex senador conservador Pablo Victoria, y desde el primer momento tuvimos empatía. Él era a la sazón Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, liberal convencido, de profundos valores por su formación católica y jesuítica -su hermano es el Provincial hoy día de la Compañía de Jesús en Colombia- y con una gran sensibilidad social.
Posteriormente, por cosas de la vida, nos dejamos de encontrar frecuentemente, pero un día en casa de Pablo Victoria y su señora, la Procuradora Cristina Gruesso, nos encontramos de nuevo y retomamos la amistad de hace tiempos. Yo conservador onvencido y militante, siempre lo he admirado, y él con simpatía siempre ha dicho que soy el ala izquierda del Pablismo. Por aquello de pensar en la igualdad entre las personas y ser defensor de Derechos Humanos desde la ONG, Corporación Proyecto Ecléctica.
He seguido su juicioso ejercicio en el Concejo de Bogotá y sé, que aunque el milite en un partido de Izquierda, es un extraordinario servidor público, honesto a rajatabla e intachable. Su denuncia con el senador Luis Carlos Avellaneda acerca del carrusel de las contrataciones del Distrito fué esencial para que se abrieran las investigaciones contra el alcalde, de su mismo partido, su hermano, el senador Ivan Moreno, el contralor distrital y el ex representante a la Cámara Germán Olano. La ciudadanía está a la expectativa de las conclusiones de las investigaciones.
Ahora, luego de dos excelentes periodos en el Concejo, está comtemplando la posibilidad de lanzarse a la Alcaldía de Bogotá, tarea bastante dificil luego de una alcaldía de la izquierda tan desastroza como la de Samuel Moreno, pero sería una reivindicación de un sector democrático de la misma que Carlos Vicente llegara al Palacio Liévano.
Si su candidatura se concreta y se consolida no dudaré en votar por él.

Juanito no puedo decir que estés equivocado esta vez...