Leer la carta del cura Javier Giraldo a sus hermanos jesuitas en Georgetown produce varios resultados de animadversión. Pero la pregunta es, ¿que hace un jesuita hablando de política? y ¿de cuando acá condena sin oir y vencer en juicio un sacerdote?

No me voy a poner a buscar en el Codex Ius Canonicum todos los delitos que ha cometido este sacerdote que si no actúa en nombre de las farc, al menos si como idiota util de las mismas. Pero si tengo claro varias cosas, entre ellas que falta gravemente a uno de los cuatro votos de los jesuitas, a saber, obediencia, pobreza y castidad y obediencia al Papa, y en este quebranta gravemente sus votos, pues no lo obedece, al meterse en las cosas mundanas, y la política es una de ellas.

Y es que tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han dicho claramente que PROHIBEN  a los sacerdotes, religiosos y religiosas, que se inmiscuyan en política, y consuetudinariamente el cura Giraldo lo hace, además, hace la política de los terroristas de las farc, flaco favor le hace a la Compañía de Jesus y a la Iglesia.

Además, atacar de la manera como ataca al señor expresidente Álvaro Uribe, a quien no pocos tildan de segundo libertador de la Patria, quien cambió de manera radical en su gobierno el país y logro viabilizarlo, no solo ofende al expresidente, sino a la gran mayoría de colombianos que le reconocemos sus logros.

Y Giraldo, que hace parte del grupo de aulicos de la senadora Piedad Córdoba, que cada vez da más muestras de ser parte de la agenda de las farc y que raya en la traición a la Patria, podría además de ser encausado penalmente por calumnia e injuria, por este mismo delito por el cual ya fue sindicada Córdoba por la Procuraduría General de la Nación.

Yo quisiera preguntarle finalmente al cura Giraldo, cuánto tiempo a la semana dedica a administrar sacramentos, que es finalmente el carisma que se le raclama a un ordenado, ¿cuantas horas dedica a la confesión? como lo hacía San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, ¿cuanto tiempo dedica a celebrar el sagrado misterio de la Eucaristía? ¿Hace cuánto no reza el Oficio DIvino? ¿Reza el Santo Rosario? ¿Bautiza? ¿Casa? ¿Celebra primeras comuniones? En fin, ¿se dedica a lo que debe por ser presbítero? Sino hace nada de lo que se le encomendó al ser ordenado, renuncie al sacerdocio y métase de una buena vez a las farc, que como va, tiene el Cristo de espaldas.