Cuando en el trasegar de nuestras vidas hemos aprendido a tolerar al diferente, al que piensa distinto a mí y actúa distinto a como yo lo haría, nos damos cuenta que la tolerancia no es suficiente y tenemos que entrar a la aceptación: la aceptación del otro así no nos guste lo que piense, lo que sienta, como actúe, en lo que cree o como se vea.
Allí está el quid del asunto, pasar de la tolerancia a la aceptación, porque tolerar es algo que ya está dentro de nuestro lenguaje, es como ser condescendiente o decirle al otro que le concedemos el derecho -de sí propio- de pensar, actuar, creer, sentir y verse diferente. De acuerdo a la definición tomada de la tan de modo Wikipedia: " La tolerancia social es la capacidad de aceptación de una persona a otra que no es capaz de soportar a alguien o a un grupo ante lo que no es similar a sus valores o las normas establecidas por la sociedad .Es el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. Es la actitud que una persona tiene respecto a aquello que es diferente de sus valores. Es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo el valor de las distintas formas de entender la vida."
Por eso abogo a que superando la tan necesaria concepción de tolerancia, bastamente tratada por John Locke en su Carta sobre la tolerancia donde en principio la define como "dejar de combatir lo que no se puede cambiar" y pasando a un plano superior de la ética pública, que está por encima de las diferentes morales religiosas tan relativas, el cual sería el de aceptar al otro, no solo tolerarlo, sino darle personería propia para que sin quebrantar la ley, viva como considere adecuado, en busca de su permanente realización personal que le lleve a la felicidad.
En la cuarta acepción de Aceptar en el significado proporcionado por el DRAE, dice claramente, y creo que es el significado que podríamos aplicar a lo que tratamos en este escrito: "Asumir resignadamente un sacrificio, molestia o privación." Definición que se me antoja de caridad cristiana, pero que para el valor que queremos darle al significado, es lícito.
Esto significa, que aunque definitivamente no nos guste, y hasta se nos haga antipático y dificil de digerir, la aceptación del otro va más allá que el simplemente tolerarlo, porque al aceptarlo, admitimos inequívocamente nosotros mismos, que en tanto en cuanto hay seres humanos, hay diversas maneras de pensar, actuar y sentir. Y me voy por este último, sentir, porque al aceptar los sentimientos del otro, aceptar su forma de relacionarse con otros seres humanos, indiferentemente de su opción afectiva y de expesar su sexualidad, lograremos superar una barrera y darle al cumplimiento de los derechos individuales del otro, un verdadero significado real, que no se quede en el deber ser simplemente, sino que pase efectivamente a ser aceptado legalmente, así gran parte de la sociedad no esté de acuerdo.
Y que gran parte de la sociedad no esté de acuerdo no significa que sea antidemocrático; no necesariamente el nivel de democracia se mida por la cantidad plebiscitaria que se haya ganado, el estado viviría en una constante consulta, y estaría todo sujeto a elecciones en contra del fin último del mismo estado.
La democracia en los paises desarrollados se sustenta en la igualdad de derechos de toda índole que tienen sus ciudadanos indiferentemente de su credo, pensamiento político u opción sexual y por tal motivo la base de derechos individuales es muy amplia en estos pises, que no se basan encreencias religiosas para legislar, finalmente las creencias religiosas, que son íntimas, por los que no creen en lo mismo de uno, pueden ser tomadas como mitología o superchería.
En conclusión, los fines últimos de un estado laico como el nuestro -Colombia es totalmente aconfesional desde la Constitución de 1991- es GARANTIZARLE los derechos a TODOS y cada uno de sus ciudadanos, así no les agraden esa igualdad derechos a la mayoría, y máxime si esta es conducida moralmente por un pastor de cualquier denominación religiosa, el cual, basado en sus convicciones prejuzga y se predispone en contra de lo que cree contrario a su "moral".
Todos los ciudadanos tiene derecho según la carta a ser libre y al libre desarrollo de su personalidad según le parezca, siempre y cuando esto no esté en contra de los derechos del otro. Y al hablar de derechos, hablamos de todos los derechos otrogados, entre ellos el del matrimonio y la adopción, tan simple como eso.

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