En el gozo de la juventud me deleito,
pues una vez se extinga mi aliento bajo tierra,
sin voz, como la roca, largo tiempo yaceré;
atrás dejaré la amada luz del sol,
aun siendo valeroso, nada ya contemplarán mis ojos.
Igual consejo daré a los hombres: que de sus riquezas gocen,
mientras en la flor de la juventud albergue su corazón
pensamientos nobles; pues no es designio de los dioses
que los hombres la juventud dos veces gocen,
ni la muerte esquiven.

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