No estoy de acuerdo con la actitud un tanto deschaveztada con que Piedad ha estado actuando polìticamente en los ùltimos meses. Ni que, es evidente, no es clara en defender los intereses de la Patria. Ni que por un error polìtico pareciera que estuviera de parte de las farc.

Pero otra cosa es que no defienda su derecho a disentir, asì este muy equivocada. Y el Estado colombiano debe salvaguardar integramente ese derecho.

Es inadmisible que el señor Ministro del Interior y la Justicia, siendo un jurista integro y prohombre del Partido Conservador -mi partido- se quivoque de manera tremenda y diga que ella se ha buscado los abucheos y las amenazas que le han propinado: Eso no es serio, y habla mal del ministro y deja muy mal al gobierno de la seguridad democràtica. Justo ahora que buscamos que los demòcratas voten el TLC.

Pero volviendo a Piedad, con la que casi nunca estoy de acuerdo, salvo cuando ha defendido la igualdad de los derechos en todos los aspectos, la no discriminaciòn por motivos de raza, condiciòn social, religiòn u orientaciòn sexual. Cuando ha sido aguerrida defensora de derechos humanos y no le ha temblado la voz contra los paramilitares; es un deber de los demòcratas defender su integridad y velar por su vida y honra.

No podemos caer en los macartismos de buenos y malos y en la crispaciòn polìtica en que estamos, donde los uribistas somos buenos y los opositores no: eso no es la democracia, no la que me enseñaron en la escuela de derecho al menos.

No me gustan muchos columnistas por ejemplo y he escrito contra su falta de objetividad y su odio visceral contra el presidente, pero como Piedad, tienen derecho a opinar, oponerse, disentir y a que su vida y honra no corran peligro.

Serìa imperdonable para nuestra democracia y para la Naciòn que les pasara algo, y si se les critica, debe ser con respeto y altura.

Lo mismo pasa con las ONG de DD.HH. De muchas dudo de su ecuanimidad, pero eso no puede permitir meterlas a todas en el mismo costal, ni desestimar sus derechos. Si delinquen, deben ser procesados sus responsables, pero jamàs ultrajados, ni contravenir su dignidad.

Ademàs, la mayorìa -por no decir casi todas- hacen una labor encomiable por el bienestar de Colombia.

Todas estas reflexiones las hago, porque hay que preservar la vida de todos los opositores, el Estado debe garantizàrcelas inequivocamente y garantizarles el derecho a disentir, esa es la democracia, y de todos los regìmenes polìticos es el màs òptimo y respetable, es el mejor.

Por eso debemos salvaguardar el derecho de Piedad a disentir.