Se posesionò como alcalde de Santiago de Cali, mi ciudad natal, el mèdico Jorge Ivàn Ospina, destacado por su gestiòn al frente del Hospital Universitario del Valle.

Luego de una campaña adversa, al tener como principal rival a Kiko Lloreda, su poderìo econòmico y el muy parcializado diario El Paìs; el odio visceral de la clase dirigente vallecaucana por no ser un hijo del establecimiento y la inquina por llevar años alejados del poder local.

Dificil reto para el doctor Ospina, que ademàs de demostrar que los caleños que lo apoyamos no nos equivocamos; debe luchar contra estos factores que estaràn pendientes de magnificar las fallas y no perdonar los errores. Ademàs de unos medios de comunicaciòn muy seguramente adversos desde el principio, que como El Paìs, con su plèyade de aùlicos columnistas al servicio de los intereses de la oligarquìa, no vacilarà en entonar los cantos de batalla contra el burgomaestre.

Pero es el tiempo de la esperanza, es el tiempo de construir una Santiago de Cali incluyente, dònde los inmigrantes de otras latitudes del territorio nacional se integren y sientan a la ciudad como propia y retorne el civismo otrora patrimonio de la capital de los vallecaucanos; una Cali que incluya a las comunas màs pobres con el desarrollo econòmico de la regiòn y se erradique ese trato feudal que aun se les da a los trabajadores de la base de la piràmide. Una ciudad, en el que no existan los guettos de los privilegiados, no porque pierdan sus derechos, base fundamental del Derecho Natural, sino porque no vean al que no es nacido en cuna de oro, como un enemigo.

De esta forma, y creando posibilidades reales de realizaciòn economica para los caleños -propios y recien llegados- lograremos una ciudad pujante y amable para la proyecciòn internacional que por su cercanìa a Buenaventura y al Pacìfico, se merece.

Jorge Ivan: Tenès un Mandato claro e inequìvoco, y una misiòn para todas y todos los caleños, sos capaz: MANOS A LA OBRA.